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Estallido social: la «tercera fase» del largo proceso de destrucción de Valparaíso

Columna de opinión de Pablo Aravena Núñez

Lo acontecido en la ciudad-puerto desde el estallido social es la tercera fase de un extendido «proceso de destrucción» de Valparaíso, estima el autor de esta columna, historiador y académico porteño. Sobre sus fases, sus responsables y sus consecuencias sobre todo sociales se extiende este diagnóstico tan crítico como desesperanzado. «Valparaíso es aún una ciudad «posportuaria»; es decir, que no ha encontrado su nuevo rumbo o motor de reemplazo. La juventud que desde octubre del 2019 se ha arrojado a las calles sin duda vislumbra ya su falta de lugar y su deseo de darse alguno».

Valparaíso parece ser, más que antes, una ciudad que funciona con respiración artificial. El llamado estallido social y la pandemia no hicieron más que extremar lo que ya era insostenible: la ciudad no tiene qué ofrecer a sus habitantes, hace tiempo que se estrechan las posibilidades de hacer una vida en la «ciudad-puerto», las fuentes de trabajo son escasas, es el Estado, en sus distintas expresiones, el que da empleo (el resto son actividades de autosubsistencia). El proyecto patrimonial fracasó y hoy se reduce a unos pocos hoteles y restaurantes-boutique en un barrio que se desconectó de la ciudad (los cerros Alegre y Concepción), al extremo que los habitantes históricos del puerto se han autoexcluido de él (se les miraría con sospecha, no podrían comprar algo ahí).

Es difícil plantear estas cosas abiertamente. Se suele interpretar como boicot a quienes han asumido la administración de la ciudad (la «alcaldía ciudadana»), pero la verdad es que poco tiene que ver con esto, pues nos enfrentamos a una realidad que los excede con creces. Valparaíso parece ser una ciudad ingestionable o en donde solo cabe una gestión paliativa. El Valparaíso actual es resultado de un proceso cuya peculiaridad consiste en ser una versión radical del proceso general que ha vivido el país los últimos cincuenta años.

En efecto, si hoy nos exigimos una lectura a dos años del estallido es justamente por las particularidades locales que éste tuvo en la ciudad. Si en otras urbes chilenas la manifestación general fue el saqueo del comercio y la destrucción de infraestructura pública, en Valparaíso se destruyó aún más. Incluso cuando, en buena lógica patrimonial, se suponía que acá la ciudadanía tendía a la conservación (una «ciudadanía patrimonial»). Sobre las razones y el destino de esa peculiaridad avanza esta columna[1].

Articulo completo en : https://www.ciperchile.cl/2021/10/15/estallido-social-la-tercera-fase-del-largo-proceso-de-destruccion-de-valparaiso/